Juegos de canicas. El tute.

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Inicialmente se hace un pequeño hoyo en la tierra, llamado gua. A unos 5 metros del gua se marca una línea desde la cual los jugadores lanzarán su canica, con la intención de introducirla en él. La cercanía de las canicas al hoyo definirá el turno de juego para cada jugador.

El objetivo del juego es golpear con la propia canica tres veces seguidas la canica de los otros jugadores, y a continuación introducir la canica en el gua. El primer toque se llama “primes”, el segundo “pie” (se llama así porque para ser válido tiene que quedar entre las dos canicas una separación igual o mayor a la longitud del pie del propietario de la canica golpeada). El tercer toque , el último, recibe el nombre de “tute”. Si fallamos alguno de los tiros se guardan los golpes conseguidos y se pasa el turno al siguiente jugador. Tras los tres toques, si se logra introducir la canica en el gua, el jugador que los ha recibido queda eliminado.

Si se juega a “veris” el jugador eliminado debe entregar su canica al que le ha ganado, si se juega a “mentis” no se pierden ni se ganan canicas.

Existen infinidad de variaciones de las reglas según la zona y la época. Por ejemplo, si se permite o no avanzar un palmo antes de lanzar la canica, si se permite o no limpiar el terreno antes de tirar, si son 3 o 5 golpes… Lo mismo para las palabras usadas, existen multitud de variantes del nombre dado a cada golpe, o de la forma de decir si se apuesta o no la canica. Es importante definir de antemano las reglas. Así evitaremos acaloradas discusiones. Las primeras partidas pueden servir para descubrir los conflictos que surgen y así ir afinando las reglas.

¿Por qué no nos cuentas como jugabas o juegas tú?

Una respuesta

  1. Llamabamos a quedarnos con la canica del contrario “jugar a quilar”.
    y los nombres de los toques eran: tubo, tute, pié, palmo y gua (o guás). Los dos primeros son solo toques, y los dos segundos además de toque debián caber pie (o palmo) entre las dos canicas.
    Jugábamos siempre adelantando un palmo (con la mano opuesta a la mano que lanza la canica, poníamos el meñique donde estaba la canica y adelantábamos, o simplemente levantábamos el palmo hacia arriba, tocando con el pulgar del palmo la muñeca de la mano que lanzaba.
    Por cierto, si metías la canica de un contrario en el gua, te la quedabas directamente ó perdías el turno, depende de lo pactado.

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